EL CORRER DE LOS DÍAS
El impulso a la educación superior
Marcio Veloz Maggiolo
La presencia de una nueva página de oferta de becas de estudio publicada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología en la prensa del día 4 de abril, produce en mi espíritu un impacto inenarrable, y señala la acción positiva del gobierno dominicano en relación con la “otra educación”, la que se inserta en el desarrollo de un proceso formativo lejano del cuatro por ciento que establece la ley, y cercano a las necesidades inmediatas que Leonel Fernández proclama como punto clave de un desarrollo cada vez más cercano a las formas que abundan para hacer de la educación superior dominicana un camino capaz de cubrir las deficiencias y necesidades profesionales de Republica Dominicana.
Hay pocos comentarios sobre este proceso educativo, en el que la aspiración del actual gobierno, aparta de lo que se diga sobre el cuatro por ciento, con el que estoy de acuerdo, enfila su sus miradas hacia el aprovechamiento de aquellos estudiantes que no se perdieron en el camino, y que son un futuro real, no transitorio.
Los becarios han sido centenares, y bien vale la pena que en su visión universitaria, el gobierno ha hecho una labor trascendente y de futuro en donde no caben las críticas y cabrían muy bien los elogios.
Las becas, programadas en casi todos los campos del saber, superan los post grados locales, para los cuales a veces no tenemos profesorados y experiencias comprobadas. No es la primera vez, que con el impulso que ha dado la Dra. Ligia Amada Melo, se anuncian cientos de becas en disciplinas y carreras que no existen en nuestro país, si para completar la educación dominicana la lucha se centra en el necesario cuatro por ciento, la otra lucha, la de la formación masiva de capital humano, debe ser elogiada, y debe entenderse que este programa debería ser también un foco de ayuda al sector estudiantil, como ha sido el empeño del Presidente Fernández de modernizar los centros universitarios, proporcionándonos universidades con fallas o no, calzadas por la idea de que la educación superior sufrió durante largo tiempo de un vacío recurrente, llenando el país de profesionales sin salida, los que ahora pueden, en caso de que sus notas y currículos sean aceptables, pasar a un estadio educativo que por el momento el país no posee.
Los convenios que esta vez están vigentes con universidades españolas, trece de ellas consideradas de las mejores en su áreas de maestría y doctorado, por el momento permiten que los graduados alcancen un máximo de formación. El programa lleva años de funcionamiento e incluye otros centros de América y Europa, y es a los beneficiaros de los mismos, graduados o graduandos, a los que corresponde dar su testimonio sobre el aprendizaje y la ubicación de sus acciones luego de haber recibido del gobierno dominicano la ansiada oportunidad que no tuvimos otros.
Cuando hice mis estudios en España, solo para poner un ejemplo simple, durante largo tiempo pagué una deuda educativa que mermó durante treinta años mis rentas. Nunca fui un becario, sino un deudor, porque la propia UASD, de la que soy un jubilado con una suma insignificante a pesar de mis trabajos y creaciones, pasó mi deuda a una compañía de préstamos educativos, y cuando me creí un becado, fui un angustioso pagador. Casos hubo en los que se trató de someter por incapacidad de cumplir con los llamados “préstamos educativos”, a estudiantes que a su regreso no encontraron trabajo.
Las becas, aupadas por Ligia Amada Melo, y su competente equipo, son un proceso que se recuerda como único en la educación dominicana y que es la continuación en grande del propiciado por Juan Bosch, el primero en enviar estudiantes becados a todos los países, lo que fue también ideal de muchos partidos de izquierda con becarios en los países socialistas. El masivo programa del gobierno dominicano es un soporte educativo elogiable y a las cortas o largas, transformador. Aquí no se quedan los estudiantes en el camino, sino que el camino está hecho para los verdaderos estudiantes que demuestren porqué no se han quedado.